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“Una habitación propia”

Autora: Virginia Woolf

Año: 1929

Sinopsis: Pertenece a una serie de ensayos que giran en torno de la condición de la mujer, en los que Virginia Woolf resaltó la construcción social de la identidad femenina y reivindicó el papel de la mujer escritora. En Una habitación propia revela la evolución de su pensamiento feminista.

“Pero, me diréis, le hemos pedido que nos hable de las mujeres y la novela.

¿Qué tiene esto que ver con una habitación propia? Intentaré explicarme.

Cuando me pedisteis que hablara de las mujeres y la novela, me senté a orillas

de un río y me puse a pensar qué significarían esas palabras.”

Woolf, Virginia. Una habitación propia. Barcelona: Editorial Seix Barral, S. A. 1967. Pag 6


“Mujeres tenían que ser”

Autor: Felipe Pigna

Año: 2011

Sinopsis: Recorre el protagonismo de las mujeres en la historia argentina, desde las pobladoras originarias y su resistencia a la conquista europea hasta quienes obtuvieron las primeras victorias en su larga lucha por la igualdad. Describe su vida cotidiana, las condiciones legales, sociales y culturales en que la llevaban adelante, y la participación femenina en los procesos históricos, políticos y económicos, siempre mucho más destacada de lo que en general se ha difundido.


“Esclavas del Poder”

Autora: Lydia Cacho

Año: 2010

Sinopsis: Esclavas del poder es un mapa global de la trata de mujeres. Una investigación periodística que parte de historias reales  de mujeres y niñas que sobrevivieron a su venta a redes mundiales de trata de personas. La investigación conduce a la autora hasta las mafias de tratantes y también busca los nombres y cargos de los servidores públicos que los encubren y protegen. Para ello entrevista a supervivientes, mafiosos, expertas y expertos que analizan y explican el fenómeno de la trata de personas.


“Atlas de geografía humana”

Autora: Almudena Grandes

Año: 1998

Sinopsis: Ana, Rosa, Marisa y Fran son cuatro compañeras de una editorial que trabaja en la confección de un atlas de geografía. Reunidas por azar en ese proyecto, y muy distintas entre sí, comparten, sin embargo, una edad decisiva  en que no pueden aplazar más la necesidad de encararse consigo mismas, despejar dudas, deseos y contradicciones para situarse ellas mismas en su propia geografía, en su propio atlas. Se conocerá la historia de cada una de las protagonistas, historias marcadas por la soledad en un tiempo de confusión ideológica y crisis generacional.

“Cada vez que escucho a una madre de familia decir que necesita más tiempo para ella, se me ponen los pelos de punta. Yo lo que necesito es menos tiempo, que me lo quiten, que me lo aplacen, que no cuente, porque si hay algo que sobra en todos los años que he perdido es precisamente eso, tiempo. Quizás, lo único que ocurre es que mi insatisfacción contradice el modelo de insatisfacción consagrado por las estadísticas para mujer española emancipada de clase media urbana universitaria de mi edad. Eso espero, porque siempre he detestado a las mujeres insatisfechas”.

Grandes, Almudena. Atlas de Geografía Humana. Barcelona: Tusquets Editores. 1999. Pag 11


“La mujer habitada”

Autora: Gioconda Belli

Año: 1988

Sinopsis: Sumerge a quien lo lee en un mundo mágico donde la resistencia ancestral indígena ante  España se vincula con la rebelión femenina y con la insurgencia política de hoy. La mujer, víctima tradicional de la dominación masculina, se rebela contra la secular inercia y participa de forma activa en acontecimientos que transforman la realidad.

 


“Las Mujeres y la Culpa”

Autora: Liliana Mizrahi

Año: 1990

Sinopsis: “Por culpa adoramos lo que nos aplasta. Amamos lo que nos hiere. Nos quedamos ahí donde nos humillan y nos violan. Las mujeres partimos del amor confiado y llegamos a la divinización de lo absurdo hasta aferrarnos a “dioses inventados” que nos devoran. Todo esto, por culpa, este eterno malentendido con la vida que nos hace tan vulnerables y permite toda manipulación. Y siempre encontramos algún pretexto para castigarnos y recibir sentencias. La culpa nos confunde y nos quita lucidez, también sirve para mantenernos inmaduras, como eternas hijas menores de edad.

Leer versión original publicada por su autora

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