Rosalía de Castro, escritora a pesar de todo

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Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela en 1837 y murió en Padrón en 1885. Figura clave del Rexurdimento gallego, también produjo literatura en castellano, y fue considerada, junto a Bécquer, gran representante de un Romanticismo tardío. La autora contribuyó en sus últimas obras a la renovación métrica que anunciaba el Modernismo. Y, como mujer consciente del papel secundario al que estaban relegadas culturalmente en su época, quiso dejar claras algunas otras cuestiones…

La figura de Rosalía ha sido reivindicada como precursora del feminismo, y así se puede considerar en tanto que algunas de sus obras en prosa reivindicaron el papel de la mujer en la cultura. En lengua castellana compuso narraciones como La hija del mar (1859) y El caballero de las botas azules (1867), revalorizada recientemente, en las que trata el tema de la dignificación de la mujer. Las literatas (Cartas a Eduarda) (1866), es un artículo sobre la condición femenina en que la autora advierte de la atribución de obras de mujeres a hombres, especialmente a sus maridos. En esta carta Nicanora aconseja a Eduarda que no escriba, que no publique, que rompa sus poemas, en un ejercicio de sarcasmo contra el estatus al que eran apartadas las mujeres creadoras.

Aunque Rosalía siempre quedará en la memoria como poetisa. A los 20 años publicó su primer libro poético, La Flor, en castellano y cercano al Romanticismo de Espronceda. A esta obra siguió Cantares gallegos (1863), en la lengua natal de la autora, que sitúa la temática amorosa junto a otras composiciones de asunto social y costumbrista. Rosalía asume la voz del pueblo gallego, situándose con esta obra como precursora, junto a Curros Enríquez y Eduardo Pondal, del Rexurdimento cultural de Galicia. Establecida en Madrid tras su matrimonio, la añoranza de su Galicia natal y el dolor por la situación de abandono en que la veía, la lleva a escribir de ese modo.

En Follas Novas (1880) se observa un cambio de sensibilidad, un incremento del lirismo. La nostalgia, soledad y tristeza del yo poético en ocasiones se identifican con el sufrimiento del pueblo gallego. Ya se apunta el tema de la muerte como liberación del dolor. El mundo es adverso y la existencia humana dolorosa. Algunos críticos lo consideran el mejor de toda la poesía gallega.

Su obra principal en castellano, En las orillas del Sar, se publicó en 1884. En ella se acentúa el pesimismo y la obsesión por la muerte y abundan las meditaciones maduras sobre el sufrimiento de la vida, el amor, la vejez, la eternidad. Sus poemas, desprovistos de cualquier esperanza, suponen un punto de partida de la lírica moderna. Rompen con las formas métricas de su tiempo y presentan unas imágenes poco tradicionales. Algunos de sus símbolos inspirarán a Antonio Machado. Juan Ramón Jiménez la sitúa entre los predecesores de la revolución poética iniciada por Rubén Darío.

 

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